viernes, 23 de noviembre de 2012

Diseño de Experiencias

Heidy Gabriela Herrera Romo

Estrategias de Diseño de Experiencias aplicadas al
desarrollo de empaque para prolongar su ciclo de
vida, propiciando la sustentabilidad en México y una
mayor satisfacción en el usuario.




Antecedentes del problema de investigación.




Desde sus inicios la disciplina del Diseño, ha desempeñado sus funciones en respuesta a las necesidades de consumo. En pocas ocasiones ha sido cuestionado este papel, incluso por el mismo diseñador, que actúa en un desconocimiento de los alcances que su actividad pudiera tener en el campo.

El diseño ha participado como actor importante en la cadena de producción desde la post-guerra con la gestación de la economía de consumo.[1] Su participación ha sido pasiva, acrítica y limitada a «embellecer» productos de vida breve para el consumo masivo, revistíendolos de apariencia seductora para atraer al con­sumidor, como lo hiciera una sirena que con su canto hechizante embelesaba a los marinos para devorarlos. Las consecuencias de haber seguido esta línea, podrían haber llevado al diseño a contribuir (voluntaria o involuntariamente) al acelerado desequilibrio social, económico y ambiental.

Actualmente, el Diseño está más enfocado en encontrar soluciones que aporten una mejor calidad de vida a las personas, aportando conocimiento más allá del aspecto formal, involucrando centrando su actividad para beneficio del usuario.

El paradigma de la cultura de consumo y la cantidad de objetos producidos para el «bienestar social», han traído consigo el deterioro del ser humano y de su entorno.  
Desde los años 50 los objetos eran producidos bajo dos conceptos: La obsolencia planificada y la obsolen­cia percibida[2] El consumo es una actividad necesaria y benéfica para la subsistencia del mundo actual, es un motor que determina la vida de las personas, sin embargo, el consumismo representa a un fenómeno que acelera el metabolismo económico y el uso excesivo de recursos. El 99% de los productos que consumimos, son de desecho y van a los basureros impactando en el medio ambiente; las nuevas generaciones consumen dos veces más que hace 60 años.[3]

La industria genera una inconmensurable cantidad de objetos, en esa cadena de producción, una de las actividades competentes al diseñador, es generar una envoltura o contenedor que proteja al producto. Estos contenedores o empaques, son la parte más efímera; en ellos se invierte el mayor presupuesto de la producción. Sus materiales son caros y poco sustentables en todo su ciclo de vida porque consumen muy altas cantidades de recursos y energía para su elaboración.

El 99% de los productos que consumimos tienen un empaque de desecho y no ofrecen experiencias verdaderas a los usuarios, factor por el cual tienen una vida efímera y llenan los basureros. Muy pocos tienen oportunidad de una segunda vida útil y el reciclaje (un 17% aprox.) es una práctica insuficiente para aliviar el daño. Cuidar el equilibrio ambiental debería ser una prioridad de los diseñadores, preocupándose por el ciclo de vida de los objetos que realiza y responsabilizándose más desde la creación, hasta el desecho de los mismos.

Las nuevas generaciones consumen tres veces más que hace 60 años y para el 2020 el consumo a nivel global habrá aumentado un 30%, lo cual alerta sobre la importancia de realizar acciones en las que el Diseño de empaque, sufra una transformación en beneficio de las personas y el medio ambiente.

Alain Findeli, hablasobre la actuación del diseño y el diseñador sobre el ámbito social y sobre la importancia de que éste se involucre en crear productos social,económica y simbólicamente más sustentables para asignarles un valor agregado y mayor satisfacción emocional.

Si el diseño re­considerara sus acciones para orientarlas a satisfacer las necesidades reales de las personas, con proyectos que le otorguen experien­cias significativas y satisfacción emocional, posiblemente contribuiría así a la transformación de la cultura de lo material y al paradigma de consumo, para llevarlos hacia modelo que enriquezca a la condición humana, su cultura y su entorno.

Un diseño reflexivo se diseña primero para el usuario, aprovechando las condiciones de la industria, teniendo una actitud responsable de sus acciones, dando seguimiento a los proyectos que diseña, evaluando las repercusiones ambientales, psicológicas y sociales que tienen los objetos cuando son integrados en un contexto. 


[1] Fuad-Luke Alastair, Activism Design: beautiful strangeness for a sustainable world, Londres: Earthscan, 2009  
[2] La obsolencia planificada se refiere a la vida útil de un producto planificado para su desecho rápido. La obsolencia percibida es la que actúa sobre la moda.
[3] Alain Findeli es profesor en la Escuela de Diseño Industrial de Montreal, se ha encargado del estudio del papel del diseño obre la sociedad. http://13diseniadores.blogspot.com/2009/12/alain-findeli-una-mirada-la-etica-y-la.html

1 comentario:

  1. Estimada Heidy, mi nombre es Christian Chávez López, soy maestra en la Facultad de Artes y Diseño de la UNAM, y estoy organizando, además de un seminario de investigación, el primer coloquio de diseño sustentable e innovación social. Me encantaría que pudieras participar con tu investigación. Te dejo mi correo electrónico chrysa.dg@gmail.com y mi celular 5537310793. Muchas gracias

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